domingo, 7 de abril de 2013

Perfeccionismo, Hipercrítica y Autosacrificio. ¿Qué es el síndrome de sobreadaptación?

El peor tirano que acosa a una persona sobreadaptada es la misma persona, que con sus altos ideales se mide con auto exigencia y en forma continua en su intento constante de alcanzar metas desmedidas.

Las personas sobreadaptadas son hiperexigentes. Se preocupan en exceso por la valoración y los juicios de valor que los demás tienen sobre ellos. 

Este síndrome produce sujetos hiper activos que no pueden parar. No tienen  tiempo para ir al médico  ni para hacer una llamada a un familiar querido, o que se sienten culpables y molestos por no cumplir con todos sus deberes. 

Las personas sobreadaptadas se proponen  realizar todas las actividades de la agenda profesional y personal con un alto nivel de eficiencia en pos de alcanzar la excelencia a cualquier costo. La sobreadaptación es un mecanismo de defensa que implica un sobre esfuerzo.

Asimismo cuando las presiones del entorno  aumentan, esa hipermotivación los obliga a exigirse cada vez más, sobrecargando así los sistemas de adaptación.

Altos niveles de ansiedad, más la sobrecarga horaria que impacta tanto en el cuerpo como en la mente traerá aparejado seguramente un costo que podrá derivar de un desequilibrio físico (enfermedad) o psíquico (ansiedad o depresión).

El síndrome de sobreadaptación que suele afectar a aquellos que deben mostrarse ante los otros como eficientes, exitosos y saludables. La emboscada en la que caen las personas sobreadaptadas las conduce a padecer: Sensación de agotamiento, nerviosismo, irritabilidad, dificultad para concentrarse, contracturas en el cuello y en la espalda.
Asimismo pueden aparecer trastornos digestivos como acidez, colon irritable. También el  insomnio puede ser un indicador de este síndrome.

A la vez el objetivo de autodesarrollo continuo, crecimiento y perfeccionamiento desmedido puede generar costos en el cuerpo y en la mente, causantes de angustia, depresión, o enfermedades físicas.

Una de las salidas posibles consiste en  reconocer que ese ideal hipercrítico que se ha desarrollado conduce a la búsqueda de estandares inalcanzables .La sobreadaptación exige a quien lo padece un sobresfuerzo en todas las actividades que emprende que provoca un deterioro en la autoestima de las personas.

La  Psicoterapia cognitiva para profesionales ofrece una mirada realista de la situación que permite optimizar la gestión de la  resolución de tareas. Aporta soluciones eficientes ya que ofrece la posibilidad de acceder a la realidad interrogando y cuestionando las modalidades de pensamiento hipercríticas y nocivas.

Se trabaja sobre los diferentes estilos de comportamiento para alterarlos y para producir nuevos significados de modo tal de acceder a un estilo de vida diferente.

Es un trabajo  eficiente para quienes  buscan un cambio interior para programar un equilibrio entre lo profesional y lo personal en un tiempo acotado.

El perfeccionismo no es malo, por el contrario es la vía de acceso a infinitas oportunidades siempre y cuando no se caiga en los extremos de la hiperactividad que conduce al desequilibrio. 

Las personas que logran autogobernarse en su vida profesional obtienen mayores satisfacciones en su vida personal y viceversa.

Betina Ianovski. Licenciada en Psicología.

1 comentario:

  1. Betina:no recuerdo que hayas solicitado mi permiso para describir mi perfil en tu blog!

    Bromas aparte, la ansiedad es un gran enemigo (por lo menos en mi caso) la cual, se incrementa exponencialmente cuando veo que los demás no se mueven con la misma velocidad con la que se mueve uno. La diferencia de velocidad radica en la diferencia de energía que se vuelca y, ésta última, es producto del grado de compromiso. Entonces, queda claro que hay un paso que se ha omitido: el grado de involucramiento y compromiso (actitud) deriva en que, la idea en cuestión, es exclusivamente de "uno" y no del "grupo" (y digo grupo porque todavía no se ha manifestado como "equipo") La participación en el proceso de análisis y elaboración de alternativas y la construcción de consensos y redes, permite que la idea sea "del equipo" y, por lo tanto, que cada uno la asuma en parte como propia.
    No se puede construir sobre arenas movedizas, hay que establecer primero cimientos sólidos (equipo) y columnas (comunicación) que sean capaces de soportar hasta un rascacielos. Luego, establecer cuáles serán las "paredes portantes" sobre las que se apoyará la "carga estructural" (delegación de tareas). Así, mientras los "nuevos capataces" dirigen las obras de manpostería en la PB, uno puede estar tranquilamente en la losa del 1º piso discutiendo con el ingeniero (Ceo) los planos (estrategias) para los pisos superiores: dónde irá el baño, dónde irá la cocina y dónde irán los dormitorios...
    El tema es cuando surgen los retrasos de obra: cuando el arquitecto diseña los planos, generalmente estipula los "tiempos teóricos" de las tareas: cuanto tarda el cemento en fragüarse, etc. + un x% para contingencias y contratiempos (días de lluvia, etc). Ahora bien, no se puede predecir ni calcular "los tiempos" de c/u, ni cómo será su "curva de aprendizaje". Las personas no son blanco o negro, sino, tonos de grises, que varían con el tiempo y según las circunstancias. No se pueden "planificar" las reaciones de las personas con un razonamiento lineal del tipo: "ante el estímulo X la reacción será Z".
    Es allí entonces, cuando la ansiedad crece en intensidad y es directamente proporcional al grado de retraso de la obra: cuanto más tiempo pasa, más lejos parece de alcanzar el objetivo. Hay que ser realistas: no existe motivación, droga o conjuro alguno que haga que el cemento fragüe más rápido, ni que una manzana madure antes de tiempo. Todo lo que se intente en exceso, constituye un artilugio, un salvavidas de plomo, "pan para hoy y hambre para mañana". Hay que forjar la paciencia y la sabiduría de un monje tibetano, pero todo eso sólo te lo brinda la experiencia.
    Gracias por dejarme compartir estas reflexiones.
    Saludos cordiales.

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